Cristo, la piedra angular
Recurran a María y recen el rosario este mes
Al comenzar octubre, el mes dedicado al Santo Rosario, los invito a rezar el rosario todos los días por la paz en el mundo. … El rosario es una de las devociones más poderosas que nos ha confiado Nuestra Señora, y en estos tiempos turbulentos sigue siendo un camino seguro hacia la paz, la conversión y un amor más profundo por Cristo. (Papa León XIV)
El 7 de octubre, la Iglesia nos invitó a honrar a la Santísima Virgen María como Nuestra Señora del Rosario. El rosario es una oración claramente mariana, pero su enfoque es la vida, la muerte, la resurrección y la gloriosa Ascensión de Jesucristo al cielo.
A través de los ojos de María, los católicos meditamos sobre los misterios de nuestra fe. El rosario incluye acontecimientos bíblicos como la Anunciación, la Visitación, la Natividad, la Crucifixión, la Resurrección, la Ascensión y Pentecostés. En esta oración profunda y meditativa se nos invita a adentrarnos en estos acontecimientos sagrados junto con María y todos los ángeles y santos que adoran a Dios.
Se honra a María porque es la Madre de Jesús, la Madre de la Iglesia y un modelo de fe y santidad para todos los discípulos misioneros de su Hijo, Jesús. El Magnificat, que se canta diariamente en la oración vespertina de la Iglesia, recoge su profecía: “Todas las generaciones me llamarán bienaventurada” (Lc 1:48), y Jesús entrega a María como madre al discípulo amado, simbolizando así su relación maternal con nosotros y con todos los creyentes (Jn 19:27).
La devoción de la Iglesia hacia María tiene sus raíces en la antigua tradición cristiana. María aparece en el arte cristiano primitivo como una mujer de oración y como intercesora, y los Padres de la Iglesia la reconocieron como la «nueva Eva», cuya obediencia cooperó con el plan de salvación de Dios. La veneración a María no tiene por objeto alejarla de Cristo, sino contemplar cómo Dios obró a través de su humilde “sí” y cómo ella continúa guiando a los cristianos hacia su Divino Hijo.
El papa León XIV sigue los pasos de su predecesor, el papa León XIII, en su amor y promoción del Santo Rosario. León XIII fue papa de 1878 a 1903. Durante este tiempo, redactó nada menos que 12 encíclicas sobre el rosario. Aunque el papa León XIV ha ejercido como sucesor de san Pedro por menos de 18 meses, ha mencionado con frecuencia esta devoción mariana consagrada por el tiempo, y ha solicitado que todos aquellos que buscan seguir a Jesús se comprometan a rezar el rosario diariamente con gran fidelidad y devoción.
El papa León está profundamente afligido por las guerras cada vez más violentas que afectan a tantas personas hoy en día, en Ucrania, en Tierra Santa y en muchas otras regiones del mundo. Deplora las múltiples formas en que la guerra afecta a las familias y a las naciones, e insiste en que el rosario es un “antídoto diario contra el veneno del ruido, la desesperación y la indiferencia espiritual.” Nuestro Santo Padre exhorta regularmente a rezar el rosario de manera pausada y deliberada, “pensamiento por pensamiento, cuenta por cuenta,” y hace hincapié en que rezar el rosario es un camino hacia la paz.
El pasado mes de mayo, en su catequesis sobre la enseñanza del Concilio Vaticano II (véase Lumen Gentium, “La Virgen María, modelo de la Iglesia”), el papa León dijo:
“Dejémonos pues interpelar por tal modelo sublime que es María, Virgen y Madre, y pidámosle a Ella que nos ayude con su intercesión a responder a cuanto se nos pide a través de su ejemplo: ¿vivo con fe humilde y activa mi pertenencia a la Iglesia? ¿Reconozco la comunidad de la alianza que Dios me ha donado para corresponder a su amor infinito? ¿Siento que soy parte viva de la Iglesia, en obediencia a los pastores que Dios nos ha dado? ¿Miro a María como modelo, miembro excelente y madre de la Iglesia, y le pido a Ella que me ayude a ser discípulo fiel de su Hijo?”
Y podríamos agregar: ¿Rezo el rosario, tanto a solas como con mi familia, como una forma de contemplar los misterios de la fe en Jesucristo, mi Redentor?
En estos tiempos turbulentos, especialmente durante el mes de octubre, debemos tomar en serio la advertencia del papa León XIV de que el Santo Rosario es “un camino seguro hacia la paz, la conversión y un amor más profundo a Cristo.”
No dudemos en recurrir a María, Nuestra Señora del Rosario, en busca de su guía, aliento e intercesión en nuestra vida cotidiana y en momentos de dificultad. “María es madre de toda la Iglesia, la cual se puede dirigir a ella con confianza filial, y con la certeza de ser escuchada y amada,” asegura el Santo Padre.
Honremos a nuestra Santísima Madre rezando el Rosario como camino hacia la paz, la conversión y un amor más profundo a Cristo. †