Cristo, la piedra angular
Acerquémonos más a Jesús a través de la Eucaristía los primeros viernes
El viernes 6 de noviembre es un “primer viernes,” un día especial en el año litúrgico. Los primeros viernes de cada mes, se invita a los católicos a acercarse al Sagrado Corazón de Jesús y a encontrarlo en la oración, al recibir los sacramentos (especialmente la Reconciliación y la Eucaristía) y en el amor abnegado hacia nuestras hermanas y hermanos, sobre todo hacia quienes más necesitan nuestra ayuda.
El papa León XIV ha destacado la devoción al Sagrado Corazón de Jesús como fuente de compasión, misericordia y renovación para un mundo que sufre. El Sagrado Corazón de Jesús simboliza la humanidad compasiva de Cristo y el desbordamiento del amor divino que Él comparte con todos nosotros, hermanas y hermanos en la familia de Dios.
Los viernes se asocian tradicionalmente con la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Además, es el día de la semana que nos recuerda la Pasión y muerte de Cristo. Por eso, aunque los viernes se consideran días de ayuno, abstinencia y penitencia, el primer viernes del mes puede ser un momento tanto de expiación y arrepentimiento por nuestros pecados, como un día para regocijarnos en el poder del amor y la bondad divinos.
Las devociones del primer viernes tienden a ser muy personales, pero nunca son completamente privadas ni están aisladas de la comunidad de fe. El amor de Cristo siempre nos llama a salir de nosotros mismos para amar y servir a los demás, porque nos impulsa a ver su rostro en todos, especialmente en nuestros “hermanos más pequeños” (cf. Mt 25:40).
Los primeros viernes se centran en la oración, la penitencia y la Sagrada Eucaristía. Su propósito es profundizar nuestro amor por Cristo y transformarnos a su imagen y semejanza. Esta devoción nos da paz, sanación, desarrolla nuestra virtud y nos lleva a imitar más de cerca a Cristo, quien siempre es “manso y humilde de corazón” (Mt 11:29).
Nuestra transformación de personas egoístas a mujeres y hombres al servicio de los demás es posible porque la Eucaristía es nuestro alimento espiritual—el Cuerpo y la Sangre de Cristo—que nos sostiene como discípulos misioneros de Jesús. La Eucaristía nutre nuestras almas, sana nuestras heridas y luego nos envía a proclamar la Buena Nueva a los demás.
En julio de 2024, nuestra Arquidiócesis tuvo el privilegio de ser sede del X Congreso Eucarístico Nacional, que recibió a más de 60,000 personas de todo Estados Unidos, lo que marcó el regreso de la tradición del Congreso nacional a Estados Unidos después de más de 80 años. En 2029, el Congreso Eucarístico Nacional volverá a abrir sus puertas a los católicos de todo el país para que se reúnan en torno a la Sagrada Eucaristía.
Como se informó en The Criterion, el Congreso de 2029 no se limitará a recrear la experiencia de 2024. Más bien, se basará en lo que Dios ya ha comenzado a través del Avivamiento Eucarístico Nacional, el cual ha sido extraordinariamente fructífero, tanto antes como después del Congreso de 2024. Los informes dan cuenta de una renovada participación en la adoración eucarística y la confesión, una mayor reverencia en la misa, una mayor confianza entre el clero al predicar sobre la Presencia Real, y un crecimiento en la evangelización y el servicio parroquial.
Se han inaugurado nuevas capillas de adoración, han florecido iniciativas eucarísticas locales, ha aumentado la matrícula de seminaristas, han surgido vocaciones religiosas y cada vez más personas se han incorporado a la Iglesia a través del Orden de Iniciación Cristiana (OCIA). El Congreso de 2029 buscará aprovechar estos frutos e invitar a la Iglesia a un encuentro aún más profundo con Cristo y a un compromiso renovado con la misión.
Es una gran alegría y un honor para nuestra Arquidiócesis volver a ser sede del Congreso Eucarístico Nacional en Indianápolis. El encuentro de 2024 fue un poderoso recordatorio de que, aunque venimos de diferentes parroquias, diócesis y ámbitos de la vida, estamos unidos como un solo Cuerpo de Cristo.
Más adelante se anunciarán más detalles sobre las fechas, la inscripción, la programación y las oportunidades para participar en el Congreso de 2029, pero mientras esperamos el próximo Congreso Eucarístico, recemos para que este encuentro fortalezca nuestros lazos de comunión y nos dé nuevas fuerzas en nuestra vocación bautismal de salir y difundir la misión del Evangelio.
Mientras nos preparamos para el XI Congreso Eucarístico Nacional, es bueno que tengamos siempre presente la continua efusión de gracias y bendiciones que brotan del Avivamiento Eucarístico Nacional, el cual sigue dando frutos en toda la Iglesia.
En este primer viernes, pidámosle a la Santísima Virgen María que nos ayude a acercarnos más a su Divino Hijo mediante nuestra participación activa en la Sagrada Eucaristía y nuestra reverente adoración al Sagrado Corazón de Jesús.
Oremos para que María, Madre de la Iglesia, siga guiando y sosteniendo nuestros pasos, para que cada día podamos asemejar más nuestros corazones al de Cristo, el Pastor supremo y eterno, y acercarnos más al Sagrado Corazón de Jesús. †