October 16, 2026

Jóvenes adultos hispanos se reúnen con el arzobispo Thompson

Por José Quintana (Especial para The Criterion)

El 1 de septiembre, la residencia del arzobispo Charles C. Thompson se convirtió en un lugar de conversación, compañerismo y esperanza, al reunirse jóvenes adultos hispanos líderes de toda la arquidiócesis para cenar con su pastor.

La cena fue organizada por la Pastoral Juvenil Hispana, un ministerio de la Oficina del Ministerio Hispano de la Arquidiócesis dedicado a acompañar a los jóvenes adultos hispanos mediante la formación en la fe, el desarrollo del liderazgo, el fortalecimiento de la comunidad y el servicio. La Pastoral está compuesta por una junta de jóvenes adultos líderes que ayudan a organizar eventos y a crear oportunidades de encuentro para la comunidad hispana de jóvenes adultos en general.

La velada fue más que una simple cena; fue una oportunidad para que jóvenes adultos de diferentes parroquias y comunidades se sentaran a la misma mesa, compartieran sus experiencias y hablaran abiertamente sobre el futuro de la Iglesia católica local.

Dos preguntas surgieron como temas centrales de la conversación: ¿Qué puede ofrecer la Iglesia a la comunidad? Y ¿qué pueden ofrecer los jóvenes adultos a la Iglesia?

Esas preguntas cobraron un significado especial, dadas las circunstancias que rodearon el encuentro.

Apenas unos días antes y después de la cena, Indiana experimentó un aumento significativo en las actividades de control migratorio. Según un comunicado de prensa del 16 de septiembre emitido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. (ICE), 426 personas fueron detenidas en todo el estado de Indiana entre el 30 de agosto y el 3 de septiembre como parte de la “Operación Comunidad Segura-Indiana,” una operación de cinco días llevada a cabo en colaboración con las fuerzas de seguridad estatales y locales. Gran parte de la operación se concentró en el área metropolitana de Indianápolis.

Para muchas familias hispanas, el aumento de las medidas de control trajo consigo miedo e incertidumbre a su vida cotidiana. Por lo tanto, la cena ofreció algo especialmente significativo: un espacio donde los jóvenes católicos hispanos pudieran reunirse entre sí y con el arzobispo, no solo como feligreses, sino como líderes, hijos e hijas, estudiantes, profesionales y miembros de la comunidad eclesial en general.

El encuentro también tuvo lugar poco antes de que el arzobispo Thompson emitiera, el 4 de septiembre, una dispensa temporal de la obligación de asistir a misa los domingos y días de precepto para los católicos que tuvieran motivos razonables para temer la detención migratoria, la separación de sus familias o la intimidación debido al aumento de las medidas de control migratorio. La dispensa permaneció vigente hasta el 30 de septiembre.

En una declaración que acompañaba al decreto, el arzobispo Thompson reconoció las difíciles circunstancias que enfrentan las comunidades de inmigrantes.

“Si bien se reconoce la necesidad de que las autoridades protejan y defiendan, resulta sumamente preocupante ser testigo de cómo se desgarran las familias,” escribió el arzobispo. “La familia, el pilar de la estabilidad en nuestra sociedad, debe ser valorada y defendida.”

Asimismo, hizo hincapié en la dignidad inherente a cada persona y pidió que se tratara a todos con dignidad, compasión y respeto.

En ese contexto, la cena del 1 de septiembre ofreció un espacio significativo para el encuentro, lo cual fue particularmente importante dado que la Iglesia católica en Estados Unidos es cada vez más hispana.

En un artículo publicado en la edición del 3 de junio de 2024 de la revista America, el profesor Hosffman Ospino, del Boston College, señaló que casi el 45% de los católicos estadounidenses—y más de la mitad de los católicos menores de 30 años—se identifican como hispanos. Describió a los jóvenes hispanos de segunda y tercera generación como el sector de más rápido crecimiento dentro de la comunidad católica. Ospino sostiene que la Iglesia debe acompañar, formar y empoderar cada vez más a los jóvenes católicos hispanos para que se conviertan en líderes dentro de la Iglesia y la sociedad.

Las repercusiones son importantes para diócesis como la de Indianápolis.

Ospino escribe que los líderes católicos hispanos tienen la oportunidad de aportar sus dones y energía para “construir, transformar e incluso redefinir las estructuras ministeriales católicas existentes,” basándose en sus propias tradiciones culturales y espirituales.

Esa visión quedó reflejada en la mesa de la residencia del arzobispo Thompson.

Para Liz Ponce, estudiante de la Universidad de Indiana en Indianápolis y miembro de la parroquia Santa María en Indianápolis, el encuentro fue una oportunidad para experimentar de primera mano ese sentido de comunidad.

“Era la primera vez que asistía a una cena como esta, y fue una experiencia maravillosa,” aseguró Ponce. “Me sentí muy bien al poder tener conversaciones sinceras con todos y conocer a personas de diferentes [parroquias] que se reunieron para conocerse.”

Para Ponce, uno de los momentos más significativos de la noche fue escuchar las historias de otros jóvenes católicos.

“Me gustó mucho escuchar las historias de todos y conocer a personas fuera de mi propia comunidad parroquial,” afirmó. “Pienso que crear espacios como este es una de las mejores formas de unir a las personas, forjar relaciones y fortalecer nuestra comunidad de fe.”

La cena también puso de manifiesto una cuestión más amplia que se le plantea a la Iglesia católica: ¿Cómo acompaña la Iglesia a una generación joven que representa cada vez más su futuro?

En su columna, Ospino sostiene que el ministerio hispano debe ir más allá de un modelo centrado principalmente en el ritual y la asistencia social, para avanzar hacia uno que también empodere a los católicos hispanos a formar familias sólidas, convertirse en ciudadanos comprometidos y asumir el liderazgo en la Iglesia y la sociedad.

La cena de septiembre fue una expresión pequeña pero significativa de lo que la Iglesia puede ofrecer a sus jóvenes adultos hispanos: un lugar para reunirse, ser escuchados y sentirse parte de algo. En medio de un momento difícil para muchas familias hispanas en todo Indiana, la velada ofreció un recordatorio esperanzador de que la respuesta de la Iglesia comienza con el acompañamiento, lo cual implica crear espacios para el diálogo, fortalecer la comunidad e invitar a los jóvenes no solo a participar en la Iglesia, sino a ayudar a forjar su futuro.
 

(José Quintana es pasante de la Oficina del Ministerio Hispano de la Arquidiócesis. Para conocer más sobre la Pastoral Juvenil Hispana, comuníquese con el coordinador del Ministerio Hispano de la Arquidiócesis, Alden Budier Hebbert, en abudier@archindy.org o al 317-236-7312.) †

Local site Links: