August 7, 2026

Testimonio de vida del nuevo coordinador del Ministerio Hispano es fuente de inspiración

Por Natalie Hoefer

Alden Budier HibbertCuando Alden Budier Hibbert se preparaba para el sacramento de la confirmación, tuvo que escribir una carta a su obispo en la que exponía cómo esperaba servir a la Iglesia.

“No sé exactamente de qué manera servir”—recuerda que escribió—. “Solo quiero ser ese pequeño burrito que el Señor utilizó para ir de Nazaret a Belén, y luego de Belén a Egipto, y más tarde cuando llegó a Jerusalén. Únicamente quiero servir, independientemente de cómo.”

Budier Hibbert no podría haber imaginado que Dios le tomaría la palabra y lo enviaría desde su país natal, Nicaragua, a Indianápolis para servir como coordinador del Ministerio Hispano de la Arquidiócesis.

“Puedo decir que el Señor me ha utilizado para lo que Él ha querido,” afirma con una sonrisa al referirse a su nuevo cargo.

Félix Navarrete, director de la Oficina de Ministerio Intercultural de la Arquidiócesis, de la cual depende la oficina del Ministerio Hispano, se muestra agradecido por la apertura de Budier Hibbert a la voluntad de Dios.

“Alden es un servidor fiel. Su pasión por compartir la fe con los demás, su amor por la tradición [de la Iglesia] y su propio camino en busca de la verdad hacen de Alden un gran activo para la Arquidiócesis.”

Ese camino ha tenido muchas paradas a lo largo del trayecto, comenzando en su ciudad natal en Nicaragua.

‘Indianápolis es mi última opción’

Budier Hibbert nació un Jueves Santo hace 28 años en Bluefields, Nicaragua, una ciudad de menos de 60,000 habitantes, situada en la costa este de su país.

Creció en una “familia muy católica, con una devoción especial a nuestra Santísima Madre, rezando el rosario, leyendo las Escrituras, asistiendo a misa y, sobre todo, formando parte de la Iglesia en todo lo que pudiera ayudar.”

Después de la preparatoria, “surgió la gran pregunta: ¿Quería ser sacerdote?” recuerda. Decidió que “no era el momento adecuado” y comenzó una licenciatura en administración de empresas.

Cuando llevaba cursados cuatro años del programa de cinco, sintió el llamado a ser seminarista de la diócesis de Bluefields. Tras completar su primer año de seminario en 2019, se le concedió permiso para terminar el último año de la universidad con “la puerta abierta” en caso de que quisiera regresar al seminario.

“Dije que sí, sin saber que 2020 iba a ser como fue,” afirma.

Durante la pandemia de COVID-19, colaboró en su parroquia, especialmente con la transmisión en vivo de la misa diaria y otras actividades destinadas a fortalecer la fe de los feligreses.

Después de terminar su carrera, Budier Hibbert decidió no regresar al seminario. En cambio, luego de un año de trabajar desde casa, se reunió con algunos familiares en Miami, Florida, en 2023 “para mi crecimiento personal,” sin dejar de ponerse “al servicio de Dios para hacer lo que Él tuviera previsto para mí.”

Pero Miami era una ciudad costosa. Tenía amigos que lo animaban a unirse a ellos en Indianápolis, pero Budier Hibbert esperaba mudarse a un pueblo pequeño, y les dijo: “Indianápolis es mi última opción.”

Su opinión cambió después de ver la cobertura de EWTN sobre el Congreso Eucarístico Nacional celebrado en Indianápolis en julio de 2024.

“Vi cómo se hacía historia gracias a las personas maravillosas que trabajaban allí como Iglesia,” dice este miembro de la parroquia de San Felipe Neri en Indianápolis. “Recuerdo la fecha en que me mudé aquí: el 8 de septiembre de 2024, fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen.”

Budier Hibbert la considera su mayor inspiración.

“Me enseñó a ser obediente a Dios con alegría, aunque uno no comprenda adónde el Señor quiere que vaya o qué quiere que haga, sabiendo que Él siempre quiere lo mejor para nosotros.”

Fue ejemplo de esa obediencia gozosa al aceptar el nuevo cargo para el que dudaba en postularse.

Cuando se enteró de la vacante en el Ministerio Hispano, recuerda haber orado: “Señor, haz que la persona adecuada ocupe ese puesto.”

Le sugirió a una amiga que se postulara, pero ella lo animó a que lo hiciera él.

“Le dije: ‘No, no soy la persona adecuada para eso; ese cargo es demasiado grande para mí,’ ” cuenta Budier Hibbert. Pero ella siguió insistiendo, así que presentó su solicitud para el puesto.

“Alden es un joven cuyo amor por la Iglesia se hace claramente evidente en su forma de hablar”—afirma Navarrete—. “Cuando lo entrevistamos para este puesto, sabíamos lo que nuestro departamento buscaba en un candidato. A medida que respondía a nuestras preguntas, muchas de las cualidades que esperábamos encontrar se hicieron bastante evidentes.”

Budier Hibbert asumió el cargo de coordinador del Ministerio Hispano de la Arquidiócesis el 1 de junio.

‘Solo intento ser feliz al servicio de Él’

En su cargo, trabajará con líderes laicos hispanos en parroquias con comunidades latinas y los apoyará, “guiándolos y ayudándolos a desarrollar sus ministerios,” afirma. Ayudará a los párrocos “con desafíos como la inmigración” y con la coordinación de los sacramentos para aquellos párrocos que no cuenten con líderes laicos hispanos, respetando “las directrices de la Iglesia en Estados Unidos y al mismo tiempo incorporando todas las costumbres y tradiciones” de las diversas culturas hispanas.

Budier Hibbert también busca fortalecer la fe en las familias a través de programas como el Campamento Arquidiocesano de Familias del Ministerio que se celebra anualmente, y espera aumentar la participación de los jóvenes y adultos jóvenes hispanos en la vida de la Iglesia.

“Quiero que conozcan a Cristo”—expresa—. “Y quiero que compartan con el resto de la Iglesia su alegría, su energía.”

Lo que más entusiasma a Budier Hibbert de su nuevo cargo es servir como “un puente.”

Sea cual sea la vocación o el trabajo de una persona, “el Señor siempre lo llama a predicar el Evangelio en su entorno cotidiano. Por eso, lo que me inspira cada día es ser ese puente o cerrar esa brecha … en la comunidad hispana y latina para que puedan acercarse más a Dios,” asegura.

Muchos miembros de las comunidades católicas hispanas llegaron a Estados Unidos “en busca de mejores condiciones de vida,” dice Budier Hibbert quien además desea recordarles que “no olviden que cuentan con este aspecto espiritual, el primero y más importante de su vida.

“Espero tender ese puente para que puedan invitar a Dios a sus vidas. Y si ya lo han hecho, que sepan que aquí hay una Iglesia que necesita de su servicio, de su ayuda y de su alegría para compartir el Evangelio.”

Budier Hibbert espera estar a la altura de la opinión que Navarrete tiene de él como “un discípulo de gran talento.”

“Su humildad, creatividad y amplia experiencia en el ámbito litúrgico aportarán una espiritualidad más profunda a nuestros programas y esfuerzos actuales” —afirma Navarrete—. “Y su testimonio de vida es una fuente de inspiración para nuestra comunidad, especialmente para nuestros jóvenes adultos hispanos y latinos. De hecho, pueden identificarse con su experiencia.”

Al final del día, Budier Hibbert prefiere la vida tranquila. Su “mejor día” consiste en caminar mientras reza y medita el rosario, leer un libro de historia y ver una película “mientras disfruta de un buen postre,” dice con una sonrisa, admitiendo que “le encantan los dulces.”

Además, sigue discerniendo una posible vocación al sacerdocio.

Mientras tanto, sigue deseando ser “el burrito que llevó a Jesús,” sirviendo donde el Señor lo llame.

“A veces olvido lo que escribí [en su carta al obispo]. Pero el Señor no lo olvida. Siempre tiene presentes esas palabras y me pone a su servicio.

“Sea lo que sea, si es para el Señor, simplemente trato de ser feliz a su servicio.”
 

(Para obtener más información sobre el Ministerio Hispano de la Arquidiócesis, visite tinyurl.com/ArchIndyHispanicMinistry o comuníquese con Alden Budier Hibbert en el 786-400-8454 o en abudier@archindy.org.)

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